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El reino de Hipnos 21/01/04 12:05:54

20/08/08

Permalink 14:36:47, Categories: Personal

Si vivo 80 años, habré pasado durmiendo 27 de ellos al final de mis días. Teniendo en cuenta que los 10 primeros no los recuerdas, que los 6 siguientes no los aprovechas, que en los 20 últimos no puedes hacer nada y que de los que están en medio, la mitad te los pasas trabajando... nos queda que tenemos una vida activa bastante breve si nos está resultando amena.

ojos1Bajemos un poco la escala del tiempo y hagamos cifras. La situación es casi más agobiante: Tenemos que de las 24 horas del día 8 las pasamos durmiendo, otras tantas en el curro, 2 más para el transporte y otras 2 para alimentarnos. ¿Cuanto nos queda? Pues la insignificante cifra de 4 horas para desarrollar nuestra vida. Si te encuentras en la extraña situación de tener amigos, pareja y además una afición cualquiera ya la hemos jodido.

No, no he entrado en la crisis de los 30, ni me encuentro viejo, no se me cae el pelo ni tengo enfermedades degenerativas, no me ha dejado la novia ni se me ha muerto el perro. Me encuentro de maravilla, pero... ¡NO DUERMO!. No, no tengo insomnio, ni vecinos ruidosos, ni mi colchón con pulgas, tampoco padezco incontinencia renal. Pero las ojeras juguetearán dentro de poco por debajo de mi barbilla si alguien no me ata a una cama o me demuestra que la vida es más aburrida de lo que yo la veo.

closed-eyesHace algún tiempo descubrí que había cosas que me provocaban una sensación extraña, una atracción desinteresada, una química, lo que se suele denominar normalmente interés, y que haciéndolas me sentía mejor e incluso a veces beneficiaban a otras personas. También descubrí que eso de las aficiones era muy adictivo, y que normalmente vas teniendo más según las conoces... me dí cuenta de que ya formaban una parte muy importante de mi vida. Vivía para ellas pero también con ellas y eramos todos felices, una especie de simbiosis en la que yo aprendía y ellas robaban mi tiempo.

Pero pasó el tiempo y las cosas empezaron a ir mal. Una fuerte discusión con mi buen amigo el sueño acerca de la división del tiempo fue el catalizador de una guerra que aún hoy sigue en su apogeo. Las aficiones atacaban con toda su artillería al sueño. Miles de bombas de actividad cayeron sobre el reino de Hipnos y sus territorios fueron mermando hasta quedarse convertidos en una pequeña porción de lo que antaño sería un gran imperio. Cada vez nuevas aficiones aliadas ocupaban las horas salvajemente. Primero cayó la ciudad de Siesta, más tarde cayeron las famosísimas Sábado Mañana y Domingo Mañana.

Ahora mismo la situación es complicada, los generales activistas han acorralado a los pocos y debilitados Señores del sueño en el pequeño castillo de Seis Horas. Únicamente cuando éstos reunen fuerzas suficientes se lanzan a la reconquista del terreno perdido y consiguen desplegar un poco sus tropas. Dos días es el tiempo que se mantienen en sus posiciones; luego, inexorablemente huyen de vuelta hacia el castillo más poderoso del reino de Hipnos, aquel que enarbola en cada almena la bandera de los dos ojos cerrados, aquel que antaño se conoció como Palacio de las Diez horas.

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