| « Egoism makes the world go round 06/11/03 13:05:36 | Dentista en cuerpo y mente 07/10/03 12:32:54 » |
¡Ah, inglés! ¡Idioma universal, aglutinador de culturas y estandar para las ciencias! ¡Oh, inglés! ¡Despiadado destructor de lenguas y tradiciones, a veces de culturas enteras! Te odio y te amo, como al que me da de comer y me somete a su yugo. Crueles barbarismos que construyen y destruyen mi lengua como si de un viejo y usado pañuelo se tratase.
Inglés, te escribes con tilde y sin embargo lo odias con todas tus letras. Presente e inadvertido en cada hogar del planeta, desde ricos y poderosos a pobres analfabetos; desde ricos analfabetos a pobres poderosos en palabras y actos. Aborrezco tu rigidez en la misma forma que aborrezco tu flexibilidad. Detesto tus formas elegantes y adoro los galimatías de tus verbos. Disfruto tanto cuando te oigo y no te escucho (cuando te pronuncio en soledad y caes al vacío más oscuro) como cuando sutilmente contaminas mi entorno cual hoja caida sobre la rivera de mi boca.
Puesto que tendré que escucharte hasta mi muerte y tú aguantar mis débiles intentos de liberación y las patadas a tu diccionario, propongo que dejes de ser molino y yo desistiré por fin de luchar contra Vos, de vagar por La Mancha.